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18Abr2018

Impulsan la construcción con tierra en la Argentina

  • Por superadmin
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La construcción con tierra puede adquirir relevancia en el país por el déficit de vivienda que alcanza a 3,5 millones de hogares. El arquitecto e investigador del Conicet Rodolfo Rotondaro encabeza una cruzada para que este tipo de edificación se apruebe en todo el país. Rotondaro es parte de la Red Protierra, una organización que impulsa la construcción en tierra en América Latina.

 

Conocé más sobre este tipo de construcciones:

 

Las ordenanzas municipales ya son más de 20, en su mayoría en proceso de reglamentación, y la más reciente fue la de Marcos Paz, Provincia de Buenos Aires. Por ahora hay algunos avances en determinadas provincias, especialmente las del Noroeste, explica el investigador al diario La Nación. “Desde 1996 se construyeron con tierra más de 20 barrios de vivienda seriada que recibieron financiación del Estado.

 

Las tres formas más populares de este tipo de construcciones con tierra son la albañilería de adobe, la quincha -un entramado de caña o bambú recubierto con barro- y la taipa -la compresión de capas de tierra húmeda dentro de grandes moldes, generalmente de madera-.

 

-Generalmente son estructuras que regulan bien la temperatura, especiales para zonas de amplitud térmica. El adobe absorbe la humedad; es fresco en verano y cálido en invierno.

 

Las propiedades hechas con adobe tienen menor gasto energético comparado con las de ladrillo, un material que transmite mucho la temperatura desde el exterior hacia el interior. Este tipo de edificaciones puede durar hasta 200 años, sin embargo, no son recomendables para zonas de mucha lluvia, ya que demasiada humedad desgasta las paredes.

 

-En caso de necesidad, se puede hacer un revoque con cemento para añadir resistencia. Se puede hacer también un techo “verde”, es decir, con vegetación. Para prevenir inundaciones, es necesario contar con un nylon grueso para que la lluvia no pase al hogar.

 

Hay dos públicos para las casas de tierra: quienes lo hacen por necesidad y quienes desean un estilo de vida más “sustentable”.

 

-A pesar de los más de 20 municipios que ya tienen sus ordenanzas, Rotondaro señala que hay dificultades para aprobarlo a nivel nacional principalmente por dos tabúes “ideológicamente vinculados a la pobreza”.

 

-El primero es que se asocia a este tipo de construcciones con espacios para que se desarrolle la vinchuca, el insecto que transmite la enfermedad de Chagas, cosa que, según él, no tiene ningún asidero científico ni técnico, porque la vinchuca se encuentra en espacios oscuros y con calor, y por lo tanto en cualquier grieta.

 

-El segundo está relacionado con la supuesta debilidad de las construcciones de tierra ante movimientos sísmicos. “Sin embargo, hay investigaciones que dieron como resultado materiales y criterios de diseño sismorresistentes”, añade y reitera el reclamo: “Necesitamos tener normas IRAM a escala nacional, porque en este momento no hay ni una declaración de interés que permita que construyamos de esta manera en todo el país”.