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13Ene2017

Crean un cemento de bajo impacto ambiental

  • Por ladrillos
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Para fabricar un kilo de cemento se emiten 0,9 kilos de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. En este contexto, un equipo de especialistas del Centro de Tecnología de Recursos Minerales y Cerámica de La Plata investiga cómo hacer cemento más sustentable con el agregado de arcilla y cenizas. La intención es mejorar su rendimiento, reducir su participación en hormigones sin perder calidad ni resistencia, y bajar la cantidad de energía necesaria para producirlo.

 

Los estudios que lleva adelante el CETMIC demostraron que sustituyendo hasta un 30 % del cemento por arcillas activadas a menor temperatura se puede reducir considerablemente la emisión de CO2, ya que la fabricación demanda menor energía.

 

Por lo tanto, la producción de cemento “de baja energía” se presenta como una alternativa sustentable y competitiva en la industria de la construcción.

 

En el centro platense también investigan el reemplazo de combustibles fósiles por desechos industriales que puedan generar poder calorífico. La idea es utilizarlos en un quemador auxiliar para alimentar los hornos y reemplazar parte del gas o fuel requeridos para la fabricación del cemento.

 

Junto a la Universidad Nacional del Centro han estudiado los efectos de la incorporación de cenizas que generan esos desechos al cemento dentro del horno, obteniendo buenos resultados. Se probaron desechos de la refinería del petróleo, cáscara de girasol y de arroz y desechos de la industria del cuero, entre otros.

 

El beneficio es doble porque además de utilizar una menor cantidad de recursos no renovables como combustible para la producción del cemento, también da un buen uso a residuos contaminantes como el aceite quemado.

 

En la Argentina, alrededor de un tercio de las empresas que integran la Asociación de Hormigón Elaborado utilizan cenizas en las mezclas en reemplazo de una porción de cemento. La empresa Matermix tiene un convenio con la Central Térmica San Nicolás para comercializar toda la ceniza que produce esa central, que es químicamente compatible con las pastas cementicias.

 

Además de reducir el costo de la mezcla, las cenizas volátiles aportan trabajabilidad al hormigón y previenen los efectos de contracción y agrietamiento porque la mezcla necesita menor cantidad de agua.